




Quinta de Silvalde
Sobre esta estancia
El terreno hace todo el trabajo en Quinta de Silvalde: terrazas descienden desde el edificio principal hacia una piscina infinita que mira al campo abierto en lugar de a un aparcamiento, y el espacio de spa y bienestar prolonga el descanso acuático con bañera de hidromasaje y hammam. Las habitaciones se dividen en categorías vista jardín y vista piscina, ambas pensadas para familias o parejas que buscan más espacio que una planta de hotel estándar. Un gimnasio y una terraza soleada cubren el ejercicio y el sol en los días más secos, mientras el restaurante familiar sirve platos portugueses, locales e internacionales para huéspedes que prefieren no volver a Santo Tirso tras un día de piscina. El hotel se encuentra a unos 30 kilómetros del aeropuerto Francisco Sá Carneiro y 27 kilómetros del castillo de Guimarães, distancias manejables para excursiones que regresan cada noche a una finca tranquila.
Opiniones de huéspedes
Continúa en el sitio del anfitrión · nunca mostramos precios