




Imani Country House
Un tranquilo retiro rural con piscinas, spa y jardines históricos cerca de Évora
Sobre esta estancia
Alojarse en Imani Country House significa adentrarse en un mundo de calma, donde la campiña del Alentejo se despliega a tu alrededor. La propiedad es un remanso de paz, con jardines centenarios que invitan a paseos tranquilos y dos piscinas al aire libre que ofrecen refrescantes chapuzones bajo el sol portugués. El restaurante Improvável, dirigido por el Chef Rui Rosário, es un punto destacado, presentando un menú que celebra los sabores regionales portugueses, muchos de ellos directamente de la granja de la casa. Las noches son tranquilas y estrelladas, perfectas para relajarse después de un día explorando Évora o simplemente descansando junto a la piscina. Las amplias habitaciones y suites están diseñadas para el confort, integrándose a la perfección con el entorno natural.
- Ubicación en el campo
- Dos piscinas al aire libre
- Instalaciones de spa
- Ambiente familiar
Nuestra opinión
Imani Country House está en el campo, justo a las afueras de Évora, y eso es a la vez su encanto y su condición: conviene tener coche para llegar a la ciudad amurallada. A cambio hay dos piscinas exteriores, spa, habitaciones y suites amplias entre jardines centenarios y un restaurante que cocina producto local. Su nota de 9,3 muestra que los huéspedes valoran mucho esa calma.
- Explora los jardines centenarios en diferentes momentos del día para apreciar su belleza cambiante.
- Cena en el restaurante Improvável para saborear ingredientes frescos y locales de la región y la granja.
- Aprovecha las instalaciones del spa para una experiencia verdaderamente relajante y rejuvenecedora durante tu estancia.
Por qué nos gusta
- Entorno rural tranquilo cerca de Évora
- Dos atractivas piscinas al aire libre
- Spa en el lugar para relajarse
- Restaurante con cocina portuguesa de la granja a la mesa
Por qué encanta a los viajerosMe gusta Imani Country House para familias que quieren el templo romano y la catedral de Évora de día y el campo abierto de noche. Dos piscinas exteriores evitan que los niños se peleen por el sitio en las tardes calurosas del Alentejo, y los jardines centenarios dan para pasear. El restaurante cocina platos portugueses con ingredientes locales y de la propia finca, así que se puede cenar allí tras un día en la ciudad.
Opiniones de huéspedes
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